El certificado de tratamiento es el documento que acredita qué se aplicó, dónde, cuándo y con qué producto, y debe llevar el número ROESB de la empresa que lo ejecuta. Es lo que se enseña en una inspección sanitaria, lo que respalda a una comunidad de propietarios ante una reclamación y lo que exige el autocontrol de cualquier local de alimentación. Una factura no lo sustituye.
Es el documento del que menos se habla y el que más se echa de menos cuando hace falta. Casi nadie pregunta por él al contratar, y casi todo el mundo lo busca cuando llega una inspección o cuando la comunidad pide explicaciones.
Qué debe incluir
Un certificado de tratamiento correcto lleva, como mínimo:
- Número de inscripción en el ROESB de la empresa que ejecuta
- Datos del cliente y del inmueble tratado
- Fecha y hora de la intervención
- Superficie tratada y zonas concretas de aplicación
- Plaga objetivo identificada
- Producto aplicado, con su número de registro y su dosis
- Plazos de seguridad antes de reocupar la zona
- Firma del técnico responsable
Si falta el número de registro o el producto aplicado, el documento no acredita gran cosa.
Una factura dice que has pagado. Un certificado dice qué se hizo. En una inspección se pide el segundo.
Cuándo lo vas a necesitar
Inspección sanitaria en actividad alimentaria. Es el escenario más evidente. En bares, restaurantes, obradores y comercios de alimentación, el plan de control de plagas es prerrequisito del autocontrol, y lo primero que se revisa es el histórico documental.
Auditoría de calidad en industria. Los estándares de seguridad alimentaria exigen plano de puntos de control y registro de cada revisión. La ausencia de histórico es no conformidad por sí sola, aunque la instalación esté impecable.
Junta de propietarios. Cuando la comunidad paga un tratamiento, el certificado es lo que justifica el gasto en el acta y lo que respalda al administrador.
Reclamación a un seguro o a un tercero. Si hay daño y quieres reclamar, tienes que poder demostrar que actuaste y cuándo.
Venta o alquiler de un inmueble. Especialmente con tratamientos de termita, donde el comprador va a preguntar.
El error de conformarse con la factura
Es lo más habitual en vivienda particular: el técnico hace el trabajo, cobra, emite factura y nadie pide nada más. Meses después, si aparece un problema o si hay que acreditar algo, no existe documento técnico de lo que se aplicó.
Pedirlo no es desconfianza: es lo normal. Una empresa profesional lo tiene preparado porque forma parte de su procedimiento.
En actividad económica, el certificado es solo una parte
Si tienes un negocio, el certificado individual no basta. El sistema de autocontrol exige un plan documentado que incluye:
- Diagnóstico de situación inicial
- Plano con los puntos de control numerados
- Periodicidad de revisiones definida
- Registro de cada visita con incidencias y consumo por punto
- Fichas técnicas y de seguridad de los biocidas
- Medidas correctoras propuestas y su seguimiento
Lo desarrollamos en la guía sobre qué exige un plan APPCC de control de plagas.
Qué entregan las empresas de la red
Todas las empresas de Gesplaga emiten certificado de cada intervención con su número ROESB, y en actividad económica preparan la carpeta completa lista para enseñar sin tener que montarla el día antes de la inspección.
Contenido revisado por técnicos de empresas inscritas en el Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Biocidas. Esta guía es informativa: el diagnóstico definitivo requiere revisión presencial.
Preguntas frecuentes
¿La factura sirve como certificado?
No. La factura acredita que has pagado un servicio; el certificado acredita qué se hizo técnicamente. Son documentos distintos con finalidades distintas, y en una inspección se pide el segundo.
¿Cuánto tiempo debo conservarlo?
En vivienda particular, al menos mientras dure la garantía del tratamiento. En actividad económica, el histórico completo forma parte del sistema de autocontrol y debe conservarse conforme a lo que establezca tu plan documentado.
¿Me lo tienen que dar aunque sea un tratamiento en mi casa?
Sí. Cualquier tratamiento profesional debe documentarse, con independencia de que sea vivienda o local. Si no te lo entregan, pídelo: es parte del servicio, no un extra.
¿Sirve para reclamar a la comunidad de vecinos?
Sirve como prueba de que se hizo un tratamiento y de qué se hizo. Para determinar de dónde viene el foco y a quién corresponde el gasto hace falta además el informe técnico, que es un documento distinto.
¿Qué pasa si el certificado no lleva número ROESB?
Que no acredita nada. El número de registro es lo que identifica a la empresa como autorizada; sin él, el documento es un papel con membrete.